Cuando se habla de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la conversación suele centrarse en estadios, turismo y derrama económica.
Sin embargo, detrás de cada partido existe una operación menos visible pero indispensable: la cadena de suministro que permite abastecer ciudades, mover mercancías y coordinar servicios para millones de personas.
México será sede de 13 de los 104 partidos del torneo, incluida la inauguración en Ciudad de México. Además, la Secretaría de Turismo estima la llegada de 5.5 millones de visitantes adicionales durante el evento.
Más allá de los estadios y la afluencia turística, el torneo requiere una operación logística capaz de abastecer ciudades, movilizar mercancías y responder a cambios temporales en la demanda.
Los mundiales recientes lo ilustran desde ángulos distintos. Brasil 2014 implementó programas de entregas nocturnas en algunas ciudades sede para reducir los efectos de la congestión vial sobre la distribución urbana de mercancías. Rusia 2018 concentró buena parte de sus inversiones en infraestructura de transporte y movilidad. Qatar 2022 fue quizá el caso más documentado. El operador logístico oficial gestionó más de 50 mil m² de almacenes, una flota de 350 vehículos y cerca de dos millones de kilómetros recorridos durante el torneo. Más allá de los partidos, la operación implicó coordinar el flujo constante de alimentos, bebidas, equipamiento tecnológico y materiales promocionales para que estadios, hoteles y puntos de servicio funcionaran sin interrupciones. Distintos contextos, misma lección: los eventos de escala global ejercen presión sobre las cadenas de suministro urbanas.
Fuente: T21









