El dato más sólido disponible viene de AirDNA, reportado por El País: desde 2023, CDMX pasó de aproximadamente 18,000 a casi 24,000 unidades activas de renta corta; la zona metropolitana de Guadalajara de 6,300 a 9,700.
Y la de Monterrey de 3,700 a 7,200.
El mismo análisis documenta que los principales anfitriones no son individuos: son empresas, administradores e inmobiliarias que operan cientos de unidades (El País).
Eso desmonta el framing de «Airbnb democratiza la derrama». La captura tiende a concentrarse en operadores profesionales, viviendas completas y zonas ya tensionadas por turismo y renta premium. El ingreso bruto, además, se reparte entre plataforma, administrador, limpieza, mantenimiento, impuestos y propietarios que no siempre residen en la ciudad: no todo lo que se cobra es derrama local.
CDMX: el mayor mercado y el mayor conflicto
La capital concentra el riesgo urbano y regulatorio. Tiene el mayor inventario, presión residencial previa en Roma, Condesa, Juárez y Polanco, partido inaugural, fan zone masiva en el Zócalo y una regulación aprobada pero judicializada: el Congreso local fijó un límite de 50% de las noches del año para alojamiento temporal, padrón de anfitriones y restricciones para vivienda popular, hoy con amparos en curso (El País). El debate legislativo sigue activo, como documentamos cuando se propuso inhibir el uso de inmuebles para hospedaje en CDMX.
Fuente: Inmobiliare









