Las nuevas normativas que entrarán en vigor a partir del 12 de agosto modificarán la manufactura de diversos materiales de acero.
México se localiza en una de las zonas sísmicas más activas del mundo, el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, debido al alto grado de sismicidad, resultado de la movilidad de cuatro placas tectónicas: la Norteamericana, la de Cocos, la de Rivera y la del Pacífico.
Es importante conocer estas zonas sísmicas porque cada urbe tiene diferente capacidad de carga por los materiales, mismos que deben considerarse al diseñar estructuras con más posibilidades de resistir sismos de intensidad igual o mayor de 8° Richter.
Ante ello, las columnas de una vivienda, las trabes de una escuela, los puentes que cruzamos todos los días y las estructuras de los hospitales dependen de la resistencia y el desempeño de miles de construcciones que forman parte del patrimonio de millones de familias mexicanas.
Más allá de la negligencia del gobierno actual al empeñarse en hacer infraestructura federal, local y municipal con componentes de pésima calidad en su construcción, que incluso raya en el delito, el sector privado debe esforzarse por cumplir la norma estructural a cabalidad, como acto de ética y responsabilidad social.
Fuente: inmobiliare.com









