La reconstrucción post-incendios en Los Ángeles se volvió un caso de real estate puro: tiempo contra capital. Cuando el costo financiero sube y la mano de obra no alcanza, la vivienda no se reconstruye “con ganas”, se reconstruye con sistemas.
Después del golpe de los incendios Eaton y Palisades, el mercado se movió hacia soluciones que antes se veían como nicho: relocación de viviendas, prefabricados/modular y planos preaprobados que recortan meses de permisos. La combinación apunta a un mismo objetivo: poner casas de regreso en el menor tiempo posible, sin destruir la identidad de los barrios.
La escala del problema obliga a industrializar la respuesta
Los incendios dejaron una realidad difícil de maquillar: más de 11,000 viviendas destruidas en conjunto, según reportes del mercado local.
Con esa magnitud, el modelo tradicional truena por saturación:
Arquitectos y contratistas no pueden absorber la demanda al ritmo que la comunidad necesita.
Permisos se convierten en el cuello de botella.
Los costos se estiran por escasez de mano de obra y materiales.
Por eso aparecen varias vías paralelas que, juntas, forman un nuevo “stack” de reconstrucción: reutilizar estructura, fabricar en planta, estandarizar planos y digitalizar la toma de decisión.
Fuente: Inmobiliare
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