En Guadalajara, la manufactura, el comercio electrónico y la conexión con Manzanillo pueden llevar esa presión hacia naves flexibles y listas para operar.
Un operador logístico de terceros, también conocido como 3PL, no necesita comprar una nave para volverla estratégica. Puede ocuparla para varios clientes, mover inventario y cambiar de escala más rápido que una empresa que administra toda su distribución por cuenta propia.
Guadalajara tiene condiciones especialmente atractivas para este modelo. Su zona metropolitana conecta manufactura electrónica, consumo urbano, corredores industriales y la ruta hacia el puerto de Manzanillo. Colliers identifica a El Salto y Tlajomulco como parte de la columna vertebral industrial de la región, donde convergen logística, infraestructura y disponibilidad de terrenos.
Ese ecosistema permite que una misma plataforma atienda plantas, distribuidores y comercio electrónico. También eleva la exigencia inmobiliaria: el valor no está solamente en la superficie, sino en los patios, accesos, tiempos de traslado y capacidad para cambiar de cliente sin reconstruir la nave.
Fuente: Inmobiliare









