La banca de desarrollo mexicana está retomando un papel más activo como instrumento de política económica. En un entorno de crecimiento moderado y restricciones financieras, el gobierno está utilizando estas instituciones para canalizar crédito hacia sectores estratégicos como infraestructura, industria y cadenas de suministro.
Un análisis de S&P Global Ratings anticipa que Bancomext, Nacional Financiera (Nafin) y Banobras incrementarán de forma sostenida su colocación de crédito en los próximos 12 a 24 meses, consolidándose como vehículos clave para impulsar inversión pública y privada.
El cambio no es menor: implica un giro hacia un modelo donde el financiamiento estatal vuelve a tener un rol activo en la economía real.
Tras un periodo de crecimiento moderado posterior a la pandemia, la cartera de crédito de la banca de desarrollo muestra una aceleración clara.
De acuerdo con S&P:
el financiamiento conjunto de Bancomext, Nafin y Banobras ha crecido a una tasa anual compuesta cercana al 10% en los últimos dos años, muy por encima del 3.6% observado entre 2020 y 2023.
Fuente: Inmobiliare
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