Un edificio antiguo puede tener lo que un hotel nuevo tarda años en conseguir: una dirección reconocible, una fachada con memoria y acceso a una zona donde ya existe demanda. También puede tener instalaciones agotadas, circulaciones imposibles y una estructura que no acepta el programa que el operador necesita.
La reconversión hotelera funciona cuando el activo permite combinar esas dos realidades. No basta con que el inmueble sea bonito.
El primer filtro es la planta, no la fachada
Un hotel necesita habitaciones repetibles, baños apilados, cuartos técnicos, circulaciones de servicio, elevadores, cocina, lavandería, almacenamiento y rutas de evacuación. En un edificio viejo, cada uno de esos elementos compite con patios, muros gruesos, desniveles y ventanas que no se pueden mover.
Fuente: Inmobiliare









