Los desastres naturales ponen a prueba la infraestructura de una ciudad y las instituciones encargadas de proteger a las personas y su patrimonio.
La experiencia de los sismos de 1985 y 2017 en la Ciudad de México demuestran, que, una vez superada la emergencia inmediata, es necesario determinar la situación jurídica de los inmuebles destruidos o dañados, para hacer posible su rehabilitación, reconstrucción o sustitución. La función notarial adquiere una relevancia particular en este proceso.
En realidad, la actuación notarial comienza mucho antes de que ocurra cualquier eventualidad. La escritura de un inmueble es un Escudo Protector, no solo frente a las catástrofes naturales, sino también frente a otras contingencias legales.
Contar con la escritura de tu casa debidamente inscrita en el Registro Público de la Propiedad, el otorgar testamento y tramitar oportunamente una sucesión, y obtener asesoría del gremio notarial, es indispensable para proteger el patrimonio familiar y garantizar la seguridad jurídica de los miembros de la familia.
La falta o irregularidad de documentos, dificulta la identificación de las personas legitimadas para ocupar genuinamente un inmueble, tomar decisiones, recibir apoyos o participar en los procesos de reconstrucción ante cualquier emergencia.
En este sentido, el sismo del 19 de septiembre de 2017 evidenció, que en esta ciudad con frecuencia no coincide la persona que ocupa un inmueble, con la que se ostenta como propietario o la que aparece como titular en el Registro Público de la Propiedad.
Esta circunstancia se genera por la concurrencia de sucesiones pendientes, transmisiones de propiedad realizadas en contratos privados, divisiones no autorizadas del inmueble, construcciones irregulares o donaciones verbales, entre muchas otras que se van acumulando a través del tiempo.
Fuente: realestatemarket.com.mx









