La inversión en infraestructura se perfila como uno de los ejes estratégicos para impulsar el crecimiento económico de México, atraer capital privado y elevar la competitividad regional. En este contexto, Mauricio Cueva Sada, director de Grupo Cass, advierte que el país necesita pasar de los anuncios de obra a una política de largo plazo que combine planeación técnica, seguridad jurídica e incentivos claros para la iniciativa privada.
El debate cobra relevancia ante el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, con el que el gobierno federal busca movilizar una inversión pública y mixta de 5.6 billones de pesos en ocho sectores estratégicos: energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos.
El planteamiento oficial reconoce que desarrollar infraestructura no solo implica construir activos físicos, sino también mejorar la conectividad, fortalecer la producción nacional, generar empleos y detonar el desarrollo regional.
Para Mauricio Cueva Sada, la infraestructura ejerce un efecto multiplicador cuando se canaliza hacia el capital fijo. Ese tipo de inversión puede elevar la productividad, ampliar la capacidad operativa de las empresas y abrir espacio para la innovación.
Sin embargo, el empresario señala que dicho potencial se ha visto limitado por restricciones fiscales, recortes presupuestales, incertidumbre regulatoria e inseguridad, factores que han reducido el ritmo de ejecución de proyectos clave.
La preocupación se sustenta en el comportamiento reciente del gasto público. De acuerdo con reportes basados en información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la inversión física pública cerró 2025 con una caída real anual de 28.4%, uno de los retrocesos más pronunciados en décadas. Este ajuste profundizó un rezago que se arrastra desde 2015, cuando comenzaron recortes recurrentes en los recursos destinados a la infraestructura en los paquetes económicos federales.
Planeación, incentivos y certeza jurídica: Mauricio Cueva
Frente a este panorama, Mauricio Cueva Sada considera que el principal reto es crear condiciones que permitan a los privados participar con mayor confianza en proyectos estratégicos.
Con más de dos décadas en el sector, considera que una buena planeación, acompañada de incentivos adecuados, es indispensable para que las empresas desplacen su capacidad de innovación, asuman riesgos calculados y ejecuten obras con mayor eficiencia.
La experiencia de Grupo Cass, empresa que dirige Mauricio Cueva Sada, apunta en esa dirección. Con más de dos décadas de trayectoria y más de 500 obras concluidas en los sectores industrial, de edificación, de servicios y de desarrollo inmobiliario, la compañía refleja la capacidad técnica existente en México para impulsar infraestructura pesada e industrial cuando hay proyectos bien estructurados y condiciones de ejecución claras.
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