Usan residuos vegetales para crear carcasas de móvil biodegradables

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Usan residuos vegetales para crear carcasas de móvil biodegradables

La Universidad de Alicante (UA), junto a la Universitat Politècnica de València (UPV), presenta una nueva tecnología capaz de transformar lignina, uno de los compuestos orgánicos más abundantes del mundo, en vainillina y materiales biodegradables.

El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, propone el aprovechamiento sostenible de residuos vegetales e identifica alternativas a los recursos fósiles que actualmente abastecen a la industria química.

La tecnología liderada por los investigadores de la UA es un fotocatalizador basado en antraquinona, un material económico y estable que se activa con luz ultravioleta y rompe de forma selectiva los enlaces más abundantes de la lignina.

Este polímero orgánico constituye cerca del 30 % de la biomasa vegetal y es uno de los grandes retos pendientes de las biorrefinerías por su elevada complejidad química. Los métodos convencionales suelen generar mezclas muy heterogéneas difíciles de separar y aprovechar.

Los investigadores obtienen plastificantes biodegradables que pueden procesarse mediante impresión 3D.

Capturar luz

“En este estudio presentamos una tecnología que permite transformar la lignina en productos de alto valor añadido utilizando únicamente luz y condiciones ambientales”, explica el investigador principal del trabajo, Néstor Guijarro.

En concreto, el fotocatalizador es capaz de capturar luz y emplear esa energía para fragmentar selectivamente la lignina. “Asimismo, hemos integrado este sistema en un reactor de flujo, lo que permite llevar a cabo el proceso de forma continua, eficiente y escalable”, añade el investigador de la UA.

Como resultado, tras el procesamiento de la lignina, han obtenido como producto principal la vainillina, la molécula responsable del aroma de la vainilla, con un rendimiento récord del 7,1 % en peso, que equivale a extraer el 94 % de todas las unidades monoméricas aromáticas. Esta sustancia orgánica es muy demandada en las industrias alimentaria, cosmética y química.

Otro de los avances que presenta la innovación es el aprovechamiento integral del residuo generado. “Los fragmentos de lignina que permanecen tras el proceso se han empleado por primera vez como plastificantes biodegradables que pueden procesarse mediante impresión 3D”, destaca Guijarro.

Fuente: informacion.es

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