Santander México fijó una meta ambiciosa para 2026: liberar 36 mil millones de pesos en nuevos créditos para PyMEs y Personas Físicas con Actividad Empresarial (PFAEs).
Además de sumar 40 mil nuevos clientes y originar 16 mil nuevos créditos. La apuesta no se limita al volumen. También busca remover fricciones que durante años han contenido la bancarización del segmento: comisiones, costos fijos, trámites y operación fragmentada.
Ese punto importa más que el anuncio mismo. En México, el problema para una gran parte de las empresas pequeñas no es solo conseguir financiamiento; es entrar y mantenerse dentro del sistema financiero formal sin que el costo operativo erosione caja desde el primer día. Santander está tratando de competir ahí: en la puerta de entrada, no únicamente en el crédito.
La lectura de negocio es clara. Si la banca quiere crecer en PyMEs en 2026, no basta con ampliar líneas. Tiene que reducir la fricción de uso, simplificar procesos y construir una relación más cercana con negocios que suelen mezclar tesorería, cobro, pagos y financiamiento en una misma necesidad diaria.
Fuente: Inmobiliare
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