El regreso a clases no solo modifica los horarios de millones de familias; también vuelve más evidente una variable que empieza a pesar en las decisiones de vivienda: el tiempo que se necesita para llegar de casa a la escuela, el trabajo y otros destinos cotidianos.
Particularmente en las grandes ciudades, elegir dónde vivir implica cada vez más que considerar el precio, la superficie o las características del inmueble. La ubicación puede determinar cuántas horas se destinan diariamente al tráfico o al transporte público y, en consecuencia, cuánto tiempo queda disponible para la familia, el descanso o las actividades personales.
Una jornada laboral con una hora de traslado de ida y otra de regreso representa alrededor de 10 horas semanales dedicadas únicamente al desplazamiento. Si se agregan los recorridos para llevar y recoger a los hijos, acudir a actividades extracurriculares, hacer compras o realizar otros pendientes, la carga puede aumentar considerablemente.
“Cuando se hablaba de vivienda, la conversación se concentraba principalmente en los metros cuadrados, el precio o las características del inmueble. Hoy tenemos que incorporar una variable adicional: el tiempo. Una buena ubicación puede representar horas que las personas recuperan para sí mismas y para sus familias”, señaló Enrique Téllez, Co-Director de desarrolladora del parque.
El inventario industrial de Querétaro alcanzó 8.8 millones de metros cuadrados (m²) en julio de…
La construcción sostenible avanza en México y comienza a ocupar un lugar más relevante entre…
Fibra Uno (FUNO) reportó una reducción cercana a 64% en el consumo de agua por…
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) publicó este viernes 28 de agosto de 2026 en…
Uno de los estrenos más esperados del año en el mundo del cine es el…
La segunda fase de Energía Mayakan, proyecto desarrollado por Grupo Engie y Macquarie Asset Management,…