Planeación para casas menos vulnerables: Mauricio Cueva Sada.
La presencia cada vez más frecuente de lluvias intensas, desbordamientos de ríos, deslaves, tornados, huracanes o sequías evidencia la vulnerabilidad en la que se encuentran actualmente los hogares. Sin embargo, el riesgo de una vivienda no depende únicamente del clima ni de los materiales con los que fue construida, sino también de la falta de planeación y del ordenamiento territorial.
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en México, uno de cada tres hogares se encuentra en un nivel de vulnerabilidad medio-alto o alto.
Para Mauricio Cueva Sada, director general de la inmobiliaria Trevalde, reducir esta exposición al riesgo requiere replantear la forma en que las empresas y los gobiernos deciden dónde y cómo crecerán las ciudades porque no se puede “hablar de viviendas dignas sin abordar la gestión de riesgos”.
Solo el año pasado, las lluvias torrenciales en el país dejaron 21 mil 879 viviendas afectadas en Hidalgo, Puebla y Veracruz, debido a inundaciones, desbordamientos de ríos o deslizamientos.
Ante los escenarios planteados por el clima extremo, el personal de Trevalde impulsa estrategias para fortalecer la resiliencia de las viviendas en México. Con 13 años de experiencia en el desarrollo inmobiliario a gran escala, la empresa apuesta por un enfoque en el que el diseño conviva con una estructura adaptada a los entornos naturales y urbanos que la rodean.
Uno de sus proyectos habitacionales que pone de manifiesto esta labor es Amaité Residencial, ubicado en San Pedro Garza García, Nuevo León. Este complejo de 16 departamentos integra naturaleza, confort y seguridad.
Al situarse en las orillas del cerro del Mirador, en la Sierra Madre Oriental, el inmueble ofrece un espacio adaptado a su entorno, con jardines naturales (sin invadir las zonas de la sierra) y estructuras de un solo departamento por piso, para que sus residentes disfruten de todo el espacio de su hogar tanto dentro como fuera.
ONTO House en Puerto Escondido, Oaxaca, es otro ejemplo. El complejo vacacional donde sus residentes disfrutan del clima de playa y de las comodidades de un hogar. Su diseño, con amplios ventanales y techos adaptados al lugar, permite que sus visitantes se protejan del calor durante el día, sin dejar de disfrutar de la brisa del mar.
Ambos proyectos evidencian la sólida experiencia de Trevalde en proyectos habitacionales, tanto verticales como horizontales, diseñados para integrarse a sus entornos sin alterarlos ni poner en riesgo a sus residentes.
En un contexto en el que el clima extremo genera fenómenos cada vez más destructivos, la prevención, la planeación y el diseño se han convertido en tres pilares para Muricio Cueva Sada, director general de Trevalde, quien sitúa la resiliencia en el centro de su trabajo para el óptimo funcionamiento de las viviendas que construyen.
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