En este entorno, México tiene la oportunidad de fortalecer su posición no solo como plataforma de manufactura avanzada, sino como un jugador estratégico en la integración regional de Norteamérica.
De acuerdo con especialistas de KPMG México, el país puede capitalizar este momento mediante cuatro acciones clave. La primera es profundizar la integración de la cadena de suministro aeroespacial en la región bajo el marco del T-MEC, especialmente tras las disrupciones derivadas de la pandemia, la presión inflacionaria y el reacomodo de cadenas productivas hacia esquemas de nearshoring. La posición geográfica y la relación comercial con Estados Unidos y Canadá representan una ventaja competitiva relevante.
El segundo eje consiste en contribuir a la estabilización de los fabricantes de equipos originales (OEM), cuyas cadenas de suministro enfrentan retrasos en la producción de aeronaves, escasez de personal calificado y mayores exigencias regulatorias y de sostenibilidad. En este escenario, México puede ofrecer talento especializado y convertirse en una plataforma para la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a procesos productivos.









