La reconfiguración de las cadenas de suministro de Norteamérica agregó una cuarta, hoy decisiva: la certeza de que la operación no se va a detener. En ese terreno se juega la renovación que FINSA acaba de obtener.
En el marco de la Segunda Reunión de Asociados de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), celebrada en Monterrey, el desarrollador renovó el distintivo “AMPIP Parque Industrial Seguro” en seis de sus parques para el periodo 2026-2028.
La entrega corrió a cargo de David O’Donnell, Presidente del Consejo Directivo de la AMPIP. Más allá del acto protocolario, la noticia dice algo sobre el momento del sector: la seguridad integral dejó de ser un atributo deseable y se volvió un criterio de inversión.
La certidumbre operativa entra a la ecuación de la inversión
El nearshoring trasladó a México una porción creciente de la manufactura que antes vivía en Asia, y con ella llegó una exigencia que los inquilinos transnacionales no negocian: continuidad. Una interrupción en un parque industrial ya no es un problema local; se propaga por toda una cadena de valor que cruza la frontera. En ese contexto, una acreditación que certifica la continuidad operativa funciona como una garantía que el capital sabe leer.
El distintivo evalúa el cumplimiento de 10 estándares técnicos de seguridad integral, auditados por consultores externos. El foco está en los procesos: planeación estratégica, seguridad física, controles de acceso, gestión de socios comerciales, seguridad de procesos, inspección de vehículos de carga, seguridad del personal, protección de la información y documentación, capacitación y concientización, y el manejo e investigación de incidentes.
Fuente: Inmobiliare









