La escalera que conecta los niveles de una vivienda mexicana debe elegirse según el espacio disponible, la frecuencia de uso y las necesidades de quienes habitan el hogar.
La recta conviene cuando hay longitud suficiente; la escalera en L resuelve mejor una esquina; y la espiral ahorra superficie, aunque reduce la comodidad. La decisión debe tomarse antes de construir o reformar, porque afecta la seguridad, el traslado de muebles y la accesibilidad futura.
Para una escalera principal, las referencias mexicanas priorizan peldaños uniformes, un ancho suficiente y pasamanos firmes.
El Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal establece que toda edificación debe contar con escaleras o rampas peatonales que comuniquen sus niveles, incluso si dispone de elevadores u otros medios mecánicos.
La contrahuella es la altura de cada escalón y la huella es la profundidad donde se apoya el pie. Ambas dimensiones definen el esfuerzo que exige el ascenso y la estabilidad durante la bajada.
Fuente: Infobae









