El lanzamiento de los primeros renders conceptuales del estadio de los Washington Commanders, en desarrollo sobre el histórico sitio del antiguo RFK Stadium, ha puesto en el centro del debate la dimensión arquitectónica y urbana de uno de los proyectos deportivos más ambiciosos de Estados Unidos.
Diseñado por la firma internacional HKS, el proyecto no es solo un recinto para futbol americano, sino una intervención arquitectónica y urbana llamada a redefinir parte del paisaje de Washington D.C. a partir de 2030, cuando se estima su apertura.
La propuesta busca integrar un edificio de enorme escala —con capacidad para más de 70 mil espectadores— dentro del tejido urbano patrimonial de la capital estadunidense. Su diseño responde directamente al plan urbano de Pierre Charles L’Enfant.
Propone la forma del estadio un perfil cuidadosamente esculpido y transparente, dominado por un tejado abovedado translúcido que establece un diálogo visual con la ciudad, pero evita competir con la altura de los monumentos cercanos.









