El principal límite de la energía solar es evidente: su dependencia directa de la luz del día y las condiciones climáticas. Para sortear esta limitación, un equipo de científicos en China desarrolló una alternativa innovadora: una madera solar modificada capaz de capturar la radiación, almacenarla en forma de calor y liberarla de manera diferida cuando el sol ya no está presente.
Esta propuesta combina materiales biológicos con tecnologías de almacenamiento térmico avanzado para mitigar la intermitencia energética sin recurrir a las baterías químicas convencionales.
Para el desarrollo del proyecto, los investigadores utilizaron como base la estructura natural de la madera de balsa, aprovechando sus canales porosos como un andamiaje microscópico. El proceso requirió eliminar primero la lignina —el componente que aporta rigidez a la madera— para luego recubrir las cavidades internas con fosforeno negro, un material fototérmico de alta eficiencia que convierte diversas longitudes de onda lumínicas en calor y protege la estructura de la degradación.
La estabilización del material se logró mediante un complejo tratamiento químico superficial y un sistema de almacenamiento interno:
Optimización óptica: Se aplicó una capa de ácido tánico combinada con iones de hierro y nanopartículas de plata, elementos que potencian sustancialmente la captación de luz ambiental.
Fuente: radiomitre.cienradios.com
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