El confort térmico en edificios fue considerado un extrafuncional en oficinas, plazas y naves industriales; a la fecha se ha convertido en un estándar desde la fase de planeación arquitectónica.
“Garantizar el confort térmico en edificios de forma eficiente y sin comprometer el consumo energético, se convierte en un factor determinante para incrementar el atractivo, la ocupación y el retorno de inversión en inmuebles comerciales”, comentó Gerardo Sánchez, director de Servicios de Trane México.
El aumento del estrés térmico en los espacios laborales podría causar la pérdida del 2.2% de las horas de trabajo globales hacia 2030, con un impacto económico equivalente a 2.4 billones de dólares, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
De acuerdo con Trane México, la transición hacia espacios con bienestar térmico ya no es una cuestión de estilo o tecnología, sino una respuesta concreta a nuevas exigencias funcionales y operativas. Cada vez más proyectos consideran desde su planeación temperatura interior, humedad relativa y ventilación como parte del diseño integral del inmueble.