La reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales obligará a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) a reorganizar turnos, controlar horas extraordinarias y ajustar la administración de nóminas, cambios que podrían incidir en sus costos laborales y en la organización de sus operaciones.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, 9.2 millones de trabajadores subordinados laboraron más de 48 horas semanales durante el segundo trimestre de 2026, una disminución anual de 4%, equivalente a 411,301 personas.
Eduardo Pérez Figueroa, director de Operaciones para México de Siigo Aspel, explicó que el reto para las empresas será adaptar sus procesos sin generar inconsistencias administrativas ni afectar la productividad.
“Cada ajuste genera información que puede impactar distintos procesos de la empresa, desde la nómina hasta la planeación de los equipos y los costos operativos. El verdadero desafío será conectar esos datos para anticipar inconsistencias, optimizar recursos y tomar mejores decisiones”.
Jornada laboral de 40 horas: control de turnos y cumplimiento laboral
La transición también requerirá revisar cómo se distribuyen las horas de trabajo, se autorizan las horas extraordinarias y se documentan las jornadas laborales, de acuerdo con las disposiciones y los plazos aplicables a la reforma.
Carlos Ibáñez, abogado especialista en materia fiscal, financiera y tecnologías de la información, señaló que las empresas deberán evaluar sus mecanismos de registro para mantener información consistente y atender sus obligaciones laborales.
Fuente: Mexico Industry