Mauricio Jessurun Solomou, presidente del XL Consejo Directivo del CICM, subrayó que los efectos de los sismos no se limitan a los daños visibles en la infraestructura, sino que se extienden a pérdidas económicas, interrupción de actividades productivas, afectaciones sociales y largos procesos de reconstrucción. Estos impactos, dijo, inciden directamente en la capacidad de recuperación y resiliencia de las ciudades.
Ruiz Rivera destacó que no existe un único instrumento financiero capaz de atender todas las fases de un desastre, por lo que es indispensable una “caja de herramientas” que incluya mecanismos para la prevención, preparación, respuesta y recuperación. Entre ellos mencionó fondos de resiliencia, incentivos fiscales, seguros, bonos catastróficos, instrumentos de deuda y esquemas de captura de plusvalías.
Fuente: realestatemarket.com.mx
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