En México, rentar una vivienda ha sido, durante años, un proceso marcado por la informalidad: referencias personales, depósitos elevados, comprobantes impresos y decisiones basadas más en la intuición que en datos verificables.
Sin embargo, el avance de la tecnología y la integración de información crediticia están modificando este esquema y empujando al mercado de arrendamiento hacia una nueva etapa de profesionalización.
El peso económico del sector no es menor. Durante el segundo trimestre de 2025, los servicios inmobiliarios y de alquiler aportaron cerca de 3 billones de pesos a la economía nacional, equivalentes al 8.8% del Producto Interno Bruto, según cifras del INEGI. A pesar de esta relevancia, la infraestructura de información que respalda la renta habitacional todavía presenta rezagos frente a otros segmentos como la compra-venta.
Más tecnología, menos incertidumbre
La digitalización del Real Estate avanza con rapidez en América Latina. De acuerdo con Proptech LATAM, existen al menos 140 startups inmobiliarias en la región, una cifra que coloca a México como uno de los mercados más dinámicos. Estas empresas han incorporado herramientas que permiten validar identidades, consultar historiales crediticios, revisar listas restrictivas y gestionar contratos de manera automatizada.
Bajo este entorno, la información deja de ser un complemento y se convierte en el eje de la toma de decisiones. La posibilidad de acceder a datos verificables reduce tiempos de análisis —de semanas a minutos— y ayuda a prevenir conflictos legales y problemas de morosidad.
Fuente: realestatemarket.com.mx









