Expertos en Panamá advierten que el mayor riesgo ante un terremoto no es el sismo, sino fallar en la prevención.
Más de dos semanas después de que dos potentes terremotos sacudieran el centro-norte de Venezuela, el país sigue enfrentando una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente.
La cifra oficial de fallecidos ya supera las cuatro mil personas, mientras miles continúan desaparecidas bajo toneladas de escombros, más de dieciséis mil personas resultaron heridas y decenas de miles perdieron sus hogares. La magnitud del desastre mantiene en incertidumbre el inicio de una recuperación que podría extenderse durante años.
Las imágenes de edificios colapsados, barrios enteros reducidos a escombros y hospitales operando al límite no solo han movilizado a la comunidad internacional. También han encendido las alarmas entre especialistas en ingeniería sísmica de América Latina, quienes consideran que la tragedia venezolana deja lecciones que países como Panamá no pueden ignorar.
Ese fue precisamente el eje de la Jornada de Ingeniería Sísmica: Avances y Desafíos en la Región, organizada por la Universidad Católica Santa María La Antigua (USMA), donde expertos de Costa Rica, México y Panamá analizaron qué aprendizajes deja el desastre y cómo pueden incorporarse a las normativas nacionales antes de que ocurra un evento similar.









