Uno de los asuntos que más confusión despierta es el ayuno antes del entrenamiento: ¿es realmente aconsejable? De ser así, ¿en qué se sustenta esta idea?
El sentido común nos podría llevar a pensar que el entrenamiento en ayunas es perjudicial para la salud. De hecho, “para el rendimiento, nunca va a ser mejor entrenar en ayunas que hacerlo habiendo comido”, asegura Nieves González, nutricionista especialista en entrenamiento y rendimiento deportivo, en una entrevista con Infobae.
Sin embargo, en ciertas situaciones no es dañino en sí mismo entrenar en ayunas. Por ejemplo, personas que llevan una alimentación adecuada y realizan sesiones con una intensidad moderada y de menos de una hora no deberían sufrir consecuencias por no comer antes de entrenar.
El problema llega cuando el entrenamiento es de alta intensidad o de larga duración (que se extienda más allá de una hora). Es aquí cuando el ayuno puede ser perjudicial para la salud, especialmente en las mujeres.
Durante décadas, la ciencia no se ha preocupado especialmente por introducir una perspectiva de género en sus investigaciones. Campos de la salud como la nutrición están empezando a configurarse desde un enfoque que diferencia el organismo de los hombres y las mujeres.









