La temporada de lluvias volvió a exhibir uno de los problemas más persistentes en las ciudades mexicanas: el deterioro de la infraestructura urbana y la falta de mantenimiento preventivo en viviendas, vialidades y sistemas hidráulicos.
En distintas regiones del país, las precipitaciones intensas generan cada año inundaciones, encharcamientos, filtraciones y daños estructurales que afectan tanto a espacios públicos como privados. Calles colapsadas, baches, drenajes saturados y humedad en viviendas forman parte de un escenario que se repite con mayor frecuencia y severidad.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en los últimos años se ha incrementado la intensidad de las lluvias en diversas zonas del territorio nacional, lo que aumenta la presión sobre redes de drenaje y estructuras urbanas que, en muchos casos, presentan rezagos de mantenimiento.
A ello se suma otro desafío: la vulnerabilidad patrimonial de millones de familias. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refieren que más del 60% de los municipios del país reportan problemas de inundaciones o encharcamientos durante la temporada pluvial. Además, alrededor del 76% de las familias mexicanas no cuenta con un seguro de vivienda, lo que deja a gran parte de la población expuesta a pérdidas económicas derivadas de filtraciones, daños eléctricos, humedad o afectaciones en muebles y electrodomésticos.
Fuente: realestatemarket.com.mx








